La palabra Rei Ki, es un término
japonés que significa energía vital universal. Todos los seres humanos tienen
el potencial de canalizar energía, y por lo tanto de dar y recibir Reiki, lo
que se hace mediante la imposición de manos sobre el cuerpo de la persona en
los centros energéticos más importantes chakras, meridianos, para hacer una
armonización completa de los mismos.
El arte de colocar las manos sobre
el cuerpo humano o de un animal para reconfortar y disminuir los dolores, es un instinto
natural. Cuando sentimos dolor o malestar, lo primero que hacemos es colocar
las manos sobre la zona afectada. El tacto humano da amor, calor, serenidad,
sensación de cuidado y protección, calma y cura.
Tradicionalmente, para la apertura
del potencial canalizador, la persona es iniciada a través de un Maestro Reiki.
La iniciación es un fenómeno
energético que despierta y estimula el potencial de la persona y generalmente
supone la apertura a energías sutiles desconocidas y la posibilidad de que se
manifiesten patrones inconscientes, desencadenando un proceso de purificación o
limpieza.

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